Infecciones genitales estivales frecuentes: la cistitis y la candidiasis vaginal
   07/25/2017 14:17:57
Infecciones genitales estivales frecuentes: la cistitis y la candidiasis vaginal

En este post vamos a centrarnos en dos trastornos muy comunes y típicos del verano. La cistitis y la candidiasis vaginal. Se trata de dos afecciones diferentes, la cistitis está originada por bacteria y la candidiasis por hongo. Ambas pueden darse de forma simultánea, aunque lo más frecuente es padecer primero la cistitis y luego, después del necesario tratamiento con antibióticos, surge la segunda como efecto secundario.

Comencemos por el principio. La palabra cistitis procede del griego y literalmente significa “inflamación en la vejiga”. De Kystis, bolsa o vejiga urinaria, y el sufijo –itis, inflamación. Actualmente el vocablo sirve para designar infecciones de las vías urinarias causadas por bacterias, la más común y más conocida es Escherichia coli.

Suele ser más recurrente en mujeres que en hombres, un 30% más en ellas para ser exactos. A nivel de prevalencia las cifras hablan por sí mismas. El 50% de las mujeres han padecido al menos una vez en su vida la cistitis y hasta un 30% de ellas lo sufren de forma continuada. ¿Y por qué? Pues porque la distancia desde la uretra hasta la vejiga es mucho más corta que en los hombres.

Como hemos comentado ya, es una patología bastante estacional. Aunque se diagnostica con asiduidad durante todo el año, con mayor frecuencia durante la época estival. Por varios motivos. Veamos.

  1. Los bañadores mojados en las piscinas y playas durante más tiempo del prudente, generan frío y humedad en el área genital, esto produce cambios significativos en la composición de la flora vaginal, dejando la zona más desprotegida y más accesible a los gérmenes.
  2. Los estudios muestran que un 80% de las cistitis se originan a raíz de relaciones sexuales. Según análisis sociológicos recientes, el número de relaciones sexuales se incrementa notablemente en verano. Conclusión, más relaciones en verano, más cistitis en verano.
  3. El estreñimiento es otro factor desencadenante. La razón es que la E. Coli sale del colon, donde se encuentra acumulada entre las heces y escapa de ellas en cantidad para invadir la zona perineal, donde forma colonias permanentes. Por tanto, cuantas más heces aglomeradas por la estenosis, más concentración habrá de este microbio en la zona próxima a los genitales y más posibilidades habrá por tanto de generarse cistitis.

 Pasemos ahora a repasar la sintomatología de la cistitis.

  1. Dolor al orinar.
  2. Orinar muchas veces y cantidades tan pequeñas como "dos gotas".
  3. Orina con olor fuerte.
  4. Orina oscura, incluso con sangre.
  5. Dolor y malestar en la zona genital.
  6. Sensación de vaciamiento incompleto en la micción.

 

La candidiasis vaginal es una infección causada por un hongo, normalmente la Candida albicans, como su propio nombre indica. Es un hongo que vive en la vagina y es inocuo, de hecho ayuda a regular el nivel bacteriano adecuado. Sin embargo, si la cantidad de éste se incrementa en exceso, se produce la enfermedad. Es también más recurrente en mujeres. Se estima que el 75% de éstas, va a padecer al menos una infección vaginal por hongos alguna vez en su vida.

Es también una patología estacional debido, sobre todo, al tratamiento de las cistitis que ya sabemos que es típico del estío. Para medicar las infecciones por E. coli se usan antibióticos. Una de las reacciones adversas más frecuentes es la proliferación de hongos posterior. Por tanto, en verano, como ya hemos visto, se diagnostican más cistitis, más cistitis más antibióticos y más candidiasis paralelas. También aparece la infección vaginal por candida a raíz de la ropa de baño húmeda, los embarazos, los anticonceptivos vía oral, la diabetes...  

 

Conozcamos sus síntomas para intentar diferenciarla de la cistitis.

  1. Prurito y/o escozor interno y/o externo.
  2. Flujo blanquecino amarillento (tipo requesón).
  3. Relaciones sexuales molestas incluso con dolor.
  4. Manchas blancas en la mucosa de la zona vulvar.

 

Las reglas para la prevención son sencillas en ambas infecciones. Pasemos a desarrollarlas y veremos que son bastante similares.

Cistitis

  1. Beber abundante líquido.
  2. Orinar e higiene de las zonas íntimas tras las relaciones sexuales.
  3. No debemos aguantar la orina en exceso y asegurarnos de vaciar bien la vejiga en cada micción. 
  4. Cambiar el bañador mojado por otro seco para no mantener humedad en la zona.
  5. Usar ropa interior de algodón.


Candidiasis

  1. Secar bien la zona y evitar humedad. Cambiar los bañadores mojados.
  2. Ropa interior de algodón.
  3. Usar protección en las relaciones sexuales para no contaminar a la pareja.
  4. Tratar a ambos miembros de la pareja, ya que, uno de ellos puede ser asintomático.
  5. Tomar probióticos siempre que nos prescriban un tratamiento con antibióticos como medicación preventiva.

 

En lo que respecta al tratamiento también observamos coma cada infección tiene sus peculiaridades.

Cistitis 

En situaciones normales, para eliminar la bacteria debemos de acudir al médico para que nos prescriba un tratamiento de choque, generalmente un antibiótico. Los de elección son: Fosfomicina (Monurol®), Norfloxacino, Amoxicilina/Ac. Clavulánico (Augmentine®) o Ciprofloxacino.


Desde la farmacia, no obstante, podemos ayudar con tratamientos coadyuvantes.

  1. Probióticos para evitar una candidiasis secundaria por la toma del antibiótico.
  2. Plantas con acción antiséptica urinaria y antiinflamatoria, como la gayuba y el brezo.
  3. Plantas diuréticas como el ortosifón, diente de león, cola de caballo o vellosilla. Aumentan la diuresis y limpian las vías renales.
  4. Plantas que actúan sobre la adherencia bacteriana, la más conocida el arándano rojo americano. Éste contiene proantocianidinas que inhiben la adherencia de las bacterias de E. coli a las células uroteliales, dificultando así la proliferación de la bacteria. Lo aconsejable es tomar el arándano de forma continuada en infecciones recurrentes y 20 días - 1 mes en casos puntuales. Ej. Urosens Forte 14 caps

Candidiasis

Se nos presentan 3 alternativas :

  1. Probióticos vía oral. Aunque se administren por la boca, son microorganismos vivos capaces de colonizar la vagina y producir mejoras sobre las recidivas. Se recomiendan durante y tras los tratamientos con antifúngicos para regenerar la microbiota. Ej . Femibiotic 30 caps (Cinfa)
  2. Probióticos vaginales. Estos se administran como cápsulas vaginales y son útiles para regeneran la flora que ha sido alterada por infecciones, cambios hormonales… Normalmente cada probiótico de este tipo tiene unas recomendaciones individuales. Algunos deben suministrarse durante 10 días seguidos, otros se recomiendan un par de días a la semana, etc. Todos ellos se aconsejan para los periodos en los que haya más riesgo de sufrir infecciones por hongo y tras el tratamiento antifúngico. Ej. Melagyn probiótico vaginal

  3. Antifúngicos vía vaginal, por ejemplo el clotrimazol. Se comercializa en tres presentaciones:
        

a) Crema al 2% es una aplicación con el dosificador antes de acostarse durante 3-5 días. Ej. Gine Canesmed 2% (Bayer)

b)      Comprimidos vaginales.

           I. Dosis de 500mg o dosis única. Un sólo día antes de acostarse. Suele ser el que más se prescribe por su comodidad, ya que, al ser dosificación única, son más difíciles de olvidar. Ej. Gine Canestén 500 mg 1 óvulo (Bayer)

          II. Dosis de 100mg. Una vez al día antes de acostarse durante 6 días. Ej. Gine Canestén 100mg 6 óvulos (Bayer)

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Desde la Farmacia Online De Jaime de Valencia, esperamos les haya resultado interesante este breve post. Y recordad, una buena higiene genital y una consulta al profesional sanitario a tiempo, puede evitaros pasar unos días malos en las zonas íntimas.

 

Eva Blasco Julve

José Mª de Jaime Ruiz

Farmacéuticos Farmacia de Jaime

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