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Tópico Fuentes: Intensa publicidad de un específico veterinario.

Tópico Fuentes: Intensa publicidad de un específico veterinario.

En nuestra búsqueda de libros y objetos curiosos relacionados en el mundo de la farmacia antigua, tuvimos la fortuna de adquirir el pequeño folleto que vamos a estudiar a continuación, con el que unos farmacéuticos palentinos realizan una ambiciosa campaña publicitaria de sus preparados a finales del siglo XIX.

No es frecuente encontrar en esta época una publicidad tan intensa de específicos genuinamente españoles y menos, como el que aquí nos ocupa, de carácter veterinario y promovido desde una modesta provincia castellana. De ahí el objetivo que nos marcamos en este trabajo que, además de mostrar una serie interesante de medicamentos específicos creados por farmacéuticos de provincias, trata también de dar a conocer la estructura comercial y las redes de distribución que utilizaban los farmacéuticos españoles para dar salida a los medicamentos de su invención, en este caso en el campo de la veterinaria.

 

De los remedios secretos a los específicos y a la especialidad farmacéutica

Los remedios secretos han tenido siempre una gran importancia terapéutica desde el periodo helenístico, cuando los médicos de Alejandría y de Roma los tenían como base de su prestigio profesional. Como indica su nombre, se trata de remedios cuya composición era desconocida para todos excepto para el preparador. Gozaron siempre de gran popularidad, especialmente aquellos que tenían denominaciones piadosas que a menudo se fabricaban en boticas conventuales.

Durante la Ilustración se hicieron ya los primeros intentos serios para poner un poco de orden en estos productos, pero siguieron conservando en gran medida su secretismo. Llegamos así al siglo XIX, cuando los farmacéuticos en los laboratorios anexos a sus oficinas elaboraban medicamentos de todo tipo, alopáticos, homeopáticos y dosimétricos, que empiezan ya a ser envasados junto a un prospecto explicativo.

Se presentaban bellamente empaquetados, con un material de acondicionamiento que trataba de llamar la atención del público Se trataba en general de frascos de vidrio de colores atractivos, cajas metálicas bellamente estampadas, o cajas de madera de hermosas formas y envueltas con papeles de colores vistosos.

En esta época al medicamento se le da genéricamente el apelativo de específico, nombre que se aplicaba al fármaco manufacturado, si bien la denominación no tendrá aceptación oficial hasta que se promulgue la ley del Timbre del Estado el 30 de junio de 1892. Precisamente uno de los primeros específicos que se venderán en España es la Puchera de Riaza, que luego tomará como modelo Natalio de Fuentes para hacer su Puchera de Campos.

No duró mucho esta denominación de medicamento específico, al aparecer en todo el mundo la regulación que normalizará su obtención industrial y su puesta en el mercado. En España, por el Real Decreto del 6 de marzo de 1919 se aprobará el primer Reglamento para la elaboración y venta de especialidades farmacéuticas. La especialidad farmacéutica quedará definida como “todo medicamento de composición conocida, distinguido con el nombre del autor o denominación convencional, dispuesto en envase uniforme y precintado para la venta en la farmacia de aquél y fuera de ella”. Entre las primeras especialidades farmacéuticas registradas, se contaba con numerosas fórmulas magistrales y oficinales[1].

 

El folleto publicitario del Tópico de Fuentes

Se trata de un pequeño cuadernillo de 32 páginas de 13 x 19 centímetros, en papel bastante oscurecido de regular calidad, además de las cubiertas en papel similar si bien un poco más claro que el resto. Todo ello convenientemente unido mediante una sencilla grapa.

Comenzando por la portada, vemos en la parte central el mismo grabado que también se reproduce en la etiqueta que acompaña al producto, en el que se muestra una clínica veterinaria a pie de calle, con un caballo y un asno delante de la puerta, y entre ambos lo que parece un mariscal veterinario acariciando al noble bruto. Para que no haya dudas, sobre la puerta hay un cartel con el rótulo de “Veterinario”, y una especie de anuncio que ofrece: “Tópico Fuentes para veterinaria. Palencia”. Con lo cual terminamos de situarnos geográficamente.

Señalar ya de entrada el cuidado que pone el autor del folleto en destacar la condición facultativa del veterinario, para no confundirlo con los albéitares y herradores que todavía seguían ejerciendo por entonces pese a carecer de estudios académicos.

Por encima del grabado va el texto siguiente: “Tópico Fuentes. Medicamento para veterinaria que reemplaza con ventaja al fuego y a todas las unturas estimulantes y epispásticas (Duodécima edición de 100.000 ejemplares)”. Y coronando este texto, en la parte superior de la portada, la representación de sendas medallas y en el centro el escudo de armas de la Casa Real española, incluido el vellocino de oro.

En la parte inferior se expresa el nombre del promotor del producto, la dirección del establecimiento distribuidor, año, imprenta y lugar de edición. Dice así: “Inventores y preparadores Natalio de Fuentes Aspurz e Hijo, farmacéuticos de la Real Casa. Calle Mayor principal, 114 y 118. Palencia. Palencia, 1894. Imp., lib. y encuad. de Alonso e Hijos”.

Antes de proseguir queremos hacer dos consideraciones. La primera que según se expresa claramente se trata de la edición número doce, con una tirada de nada menos que cien mil ejemplares. Ni nos creemos la edición ni nos creemos los ejemplares. Hemos buscado en bibliotecas, repertorios bibliográficos o hemerotecas, y la única referencia encontrada, aparte de la que nosotros manejamos de 1894, es una realizada en el establecimiento de los Hijos de Gutiérrez. Aunque no se indica lugar ni fecha de impresión sabemos que se trata de Palencia, pues allí radicaba esta imprenta, y por el contexto de algunos comentarios parece que se hizo en los años 70 de este mismo siglo XIX. Se trata de una edición similar en título, formato y número de páginas. Ni rastro de otras ediciones. Tampoco hay tantas citas bibliográficas como cabría esperar de una edición de esta magnitud.

La segunda consideración es que, ya puestos, tenemos también serias dudas que se trate de farmacéuticos proveedores oficiales de la Real Casa. Hay mucha distancia desde la Corte madrileña a Palencia para que pueda tener visos de certidumbre esta aseveración. Por mucho que decore la publicación con el escudo oficial de la Casa, bien flanqueados por sendas medallas de premios obtenidos en diversos certámenes.

En cualquier caso, dejando al margen estas posibles exageraciones siempre según nuestra opinión, queremos destacar el carácter emprendedor y empresarial de estos farmacéuticos que ejercen su profesión lejos de las grandes urbes, precisamente en una época en que la farmacia hispana peca de miedosa, acomodada, poco ambiciosa, que todavía no tiene claro cual es el papel que debe jugar ante la irreversible industrialización de su actividad. En este sentido, creemos, los Fuentes desde Palencia están señalando lo que debe ser el camino a seguir por nuestra farmacia. Medicamentos eficaces, elaborados en serie, bien publicitados y con adecuados canales de distribución. En estas condiciones, bien se puede disculpar alguna licencia o exageración.

Sigue la Advertencia que va en el reverso de la cubierta principal, donde se informa que “son varios los medicamentos análogos que se han inventado, atribuyéndoles sus autores virtudes terapéuticas tan maravillosas” que al parecer pretenden acabar con todas las enfermedades incurables. Más modestos, los Fuentes “no apelamos a tantos encomios; nuestro TÓPICO no los necesita. En los treinta años que hace le dimos a conocer al público, se ha generalizado tanto su uso que hoy sería difícil encontrar un veterinario que no lo haya empleado en su práctica … Su uso tan generalizado en toda España hace que sus virtudes y su bondad hayan sido reconocidas por todos”. Buenos vendedores, piden a los lectores que comparen los resultados de todos estos productos y verán que, al final, el mejor es el Tópico Fuentes.

Y algo de cierto debía de haber en todo ello, pues dedica la parte final de la página a explicar detalladamente la presentación del Tópico para no confundirlo con los de la competencia, que buscan ofrecer un aspecto semejante para facilitar su venta aprovechándose así de la fama adquirida por el de Fuentes. Esta artimaña de pretender confundir las nuevas presentaciones con las de productos bien consolidados en el mercado, ya era entonces muy común como puede apreciarse en la literatura farmacéutica publicitaria tanto en EEUU como en Europa[2].

Aunque dejamos aparte una imagen de la presentación del específico, al final de esta Advertencia se expresa claramente para evitar que los usuarios la confundan con las imitaciones. Dice así:

“Va en frascos ovalados que llevan en el mismo vidrio, las palabras: Tópico Fuentes para Veterinaria.- Palencia, y en anverso una etiqueta con una lámina igual a la del presente folleto, que representa la marca de fábrica; sobre la misma, hallase estampada en tinta roja la firma de los preparadores. El frasco se encuentra cerrado por una cápsula interior verde y cubierta por otra metálica que lleva la inscripción …”

La página 1 del texto en sí está dedicada al grabado del retrato del farmacéutico inventor del Tópico Natalio de Fuentes Aspurz, que reproducimos también.

 

 

Cubierta principal del folleto objeto de estudio

 

Acción farmacológica y usos veterinarios

Desde la página 3 a la 8 se presenta el específico “A los profesores de veterinaria, ganaderos y agricultores”. Insiste al comienzo que se trata de un medicamento con capacidad de producir una acción sustitutiva o perturbadora que busca “desterrar de la práctica veterinaria la cauterización actual, cuya aplicación, sobre ser cruel, no está exenta, además del demérito que ocasiona en el animal, de otros más graves inconvenientes”. No más fuego, es lo que se pretende.

Pronto una serie de autores comenzaron a lanzar preparados específicos con estas características y los farmacéuticos a prepararlos. Al efecto, cuenta Fuentes, que analizó el “Linimento Boyer Michel” para tratar de desentrañar su composición, hasta que consiguió obtener un producto similar. Publicó los resultados “en el año de 1859, dando a conocer la fórmula y método de preparación del citado linimiento”.

Pero a medida que utilizaba este producto, advertía ”que sus efectos distaban mucho de ser tan prodigiosos como se aseguraba, y que sus cualidades de heterogéneo y volátil ofrecían inconvenientes en su aplicación y conservación”. De ahí que nuestro farmacéutico se dedicara a buscar un nuevo medicamento “que siendo enérgico y rápido en sus efectos, y reuniendo las cualidades de epispástico y resolutivo el alto grado”, no perjudicase a la piel y careciese de los inconvenientes del linimento de Boyer.

Así nació el Tópico Fuentes, que ya en 1867 empezó a usar Felipe Aguado en su clínica veterinaria del Regimiento de Caballería de Numancia, como el mejor epispástico y resolutivo. Desde entonces su uso se fue extendiendo hasta conquistar “el primer lugar entre los medicamentos de su clase, siendo cosa extraña que cuantos más competidores le salen, mayores son las demandas y mayor es su consumo”. Extremo, este último, que la mercadotecnia actual confirma plenamente.

Su capacidad como medicamento sustitutivo o perturbador reemplazando con ventaja al fuego, lo hacía muy eficaz en el tratamiento de las siguientes dolencias cuya simple enumeración nos sumerge de lleno en la vieja terminología albeiteresca:

 

-          Exostosis o sobrehuesos, del tipo de esparavanes, corvas, sobrecañas, sobrepiés, etc.

-          Hidrartos o hidropesías articulares, como vejigas, alifafes y lerdas

-          Lipomas, esteatomas, codilleras y toda clase de lupias y quistes

-          Claudicaciones agudas y crónicas procedentes de relajaciones, distensiones y esguinces de los tejidos blancos

-          Cicatrización de senos fístulas y conductos fistulosos, por la inflamación que determina su aplicación

-          Pulmonías, bronquitis, laringitis y otras enfermedades que precisan un tratamiento revulsivo rápido y enérgico que produzca inflamación y secreción abundante

 

Pasa a continuación al tema económico, destacando que con un envase se pueden dar hasta seis unturas de cuarenta centímetros cuadrados cada una, eso sí, con la ventaja de no precisar muñeca o paño para aplicarlo con el consiguiente ahorro de líquido. Otra de sus virtudes radica en su estabilidad, conservación indefinida y homogeneidad, esto último por la buena solubilidad de los ingredientes.

En suma se trata de un producto que no debe faltar en las casas de ganaderos y de agricultores para que los veterinarios lo tengan siempre cerca, especialmente en los lugares que carecen de farmacia.

La parte final de esta introducción está dedicada al “Modo de usarlo” que es bastante sencillo. Como indica el propio nombre del medicamento, es de uso tópico. Se toma una cucharada, y con las yemas de los dedos de aplica friccionando sobre la parte enferma en todas las direcciones durante cinco o seis minutos. El pelo del animal no debe ser largo para que llegue fácilmente a la piel.

A la media hora aparece en la zona de aplicación inflamación y abundante secreción serosa. Dos días después se fomenta sin frotar mediante una esponja o trapo empapado de jabón, cocimiento templado de malvas o manteca, esta última operación se repite a diario hasta que caiga la escara[3].

Normalmente suele bastar una única aplicación o untura, pero en los casos rebeldes o antiguos se hace preciso repetirla dejando pasar unos días para observar los progresos de la curación al desaparecer los efectos del Tópico.

Cuando se precisa una rápida y enérgica revulsión, caso de enfermedades graves como pulmonía o pleuresía, se aumenta el tiempo de fricción hasta los diez minutos, pudiendo repetirla un día después o incluso antes. Lo mismo debe hacerse en sobrehuesos o exostosis.

Como vemos una parte importante de la acción curativa del Tópico radica en su capacidad para estimular la secreción serosa en la zona de aplicación, circunstancia que confirmarán varios testimonios de veterinarios que lo usaron con éxito, que destacan las supuraciones que seguían a su aplicación y la pronta cura.

Si a esto añadimos que, a veces, se aplicaba acompañado de sangrías en determinadas dolencias, convendremos en la importancia que muy a finales del siglo XIX tiene todavía la medicina hipocrática, como se sabe partidaria siempre de buscar la expulsión del humor pecante que rompe el equilibrio humoral del organismo. Por otra parte, en los testimonios citados se habla también muchas veces de humores, cualidades y temperamentos de los animales que se están tratando.

Nótese que nada se dice en absoluto de la composición del Tópico Fuentes, dando por sentado que se trata de un medicamento específico cuya composición guarda rigurosamente en secreto el farmacéutico preparador. El precio de venta al público era de tres pesetas, aunque nada se dice de su capacidad.

 

 

 

Ejemplar del Tópico Fuentes de la colección Serra Mandri. Facultad de Farmacia de Barcelona

 

Principio activo: cantaridina

Sin embargo, en la colección de medicamentos Serra Mandri que obra en la Facultad de Farmacia de Barcelona y que puede consultarse en la web “Pharmakoteka”, figuran ocho ejemplares del Tópico Fuentes. Según la descripción se trata de una forma farmacéutica líquida, presentada en una botella de vidrio envuelta en papel, sin indicación de dosificación, efectos secundarios ni contraindicaciones, preparado en el laboratorio del Dr. Fuentes en Palencia, vendido al precio de 14’20 pesetas. Aquí si se da la composición que es a base de cantaridina y aceite de olivas. Registrado convenientemente en la Dirección General de Sanidad con el número 12667.

Por fin conocemos la composición del famoso Tópico, cuyo único principio activo es la cantaridina, que es una sustancia que se obtiene desecando y pulverizando la cantárida, Lytta vesicatoria, que es un insecto coleóptero meloideo de color verde dorado.

Tradicionalmente se ha empleado siempre de forma tópica en ungüentos, pomadas, aceites, vejigatorios o papeles, buscando su acción estimulante o vesicante, especialmente en casos de alopecia. Por vía oral se administra en forma de tintura, extracto alcohólico o aceite, tiene efecto diurético y va bien en incontinencias urinarias, pero su uso está muy restringido por la irritación que produce en las vías digestivas y, sobre todo, por su toxicidad. Las principales intoxicaciones han sobrevenido cuando se ha tomado cantaridina para exaltar el apetito sexual o como abortivo, llegando en casos a provocar la muerte.

Esta toxicidad de la cantaridina ha restringido notablemente su uso farmacéutico, hoy se dispensa únicamente en formulación magistral sobre todo en dermatología aprovechando su efecto queratolítico y vesicatorio, por las vesículas o ampollas que produce en la zona de aplicación. En cualquier caso, podemos confirmar plenamente los efectos que los Fuentes señalaban para su Tópico, en el sentido de ser un medicamento estimulante o epispástico que tradicionalmente se daba a las sustancias con capacidad de atraer los humores a la superficie de la piel donde se aplicaban, produciendo allí dolor, calor, encendimiento o enrojecimiento excesivo, a lo que sigue inflamación y producción de ampollas o vejigas y de serosidad.

Vemos de nuevo la influencia que todavía ejerce la medicinal humoral clásica en esta época, que se confirma en las propiedades terapéuticas que los farmacéuticos inventores del Tópico le atribuyen. Por eso conviene detenernos un momento para explicar lo que en farmacia se entiende por agentes terapéuticos con capacidad:

 

-          Estimulante: excita la actividad funcional de alguna parte del organismo

-          Perturbadora: suelen producir frío intenso, calor vivo, dolor, acopio fuerte y pronto de sangre arterial, vómitos fuertes, purgas drásticas, narcolepsia, etc.

-          Resolutivo: compensa o resuelve los desórdenes orgánicos, y los tejidos recuperan su estructura normal a pesar de las intensas reacciones sufridas

-          Sustitutiva: cuando efectúa un cambio o sustitución de síntomas

 

Documentos que acreditan la eficacia del Tópico

Las páginas 9 y 23 se ocupan íntegramente en recoger una serie de testimonios de personas que en algún momento han utilizado el Tópico de Fuentes y comunican a su fabricante los buenos resultados obtenidos con el mismo.

Se trata de cartas que siempre dan testimonio de las bondades del producto, que hacen el papel de documentos a modo de garantía para los futuros usuarios. Señalar que en las mismas se dan todo tipo de detalles de nombres de propietarios, de animales, etc. Era esta una costumbre muy extendida en la propaganda de la época, el citar el nombre de profesores o de personas importantes avalando el producto. Más tarde se prohibió este tipo de publicidad, pero en cualquier caso muestra que Natalio Fuentes estaba al día en todo lo relativo a la eficacia propagandística.

Como curiosidad dejaremos los nombres de los informantes y de los usuarios del Tópico Fuentes, indicando en cada caso la profesión, lugar de residencia y la fecha. En alguno destaca la concreción y la brevedad de sabor castrense, mientras otros se extienden con sospechosa zalamería. Ninguno cita efectos secundarios ni indeseables, alguno compara con otros productos similares de Boyer o de Alonso Ojea, y varios destacan que no deja secuelas en el punto de aplicación. Como los testimonios no guardan ningún orden, los daremos alfabéticamente por autores.

 

AGUADO Y SÁNCHEZ, Felipe: Comandante, caballero de las órdenes militar de San Fernando de 1ª clase y de la Americana de Isabel la Católica, Medalla de distinción de la campaña de África, Benemérito de la Patria, Veterinario de 1ª clase y primer profesor en el arma de Caballería del regimiento Numancia. Valladolid, 4 de agosto de 1869. Ha usado el Tópico Fuentes desde hace un año en más de cien casos.

 

ANADÓN SIERRA, Frutos: Profesor 3º de la Escuela de Equitación. Después de once años de práctica durante los cuales ha hecho uso del Tópico, certifica los buenos resultados clínicos alcanzados y lo recomienda a los profesores que no lo conozcan, así como “a los ganaderos y a la clase agrícola, sobre todo a los que residiendo en cortijos, casas de campo o pueblos” carecen de oficina de farmacia cerca. Valladolid, 17 de marzo de 1888.

 

BLÁNQUEZ LÓPEZ, Serafín: 2º profesor Veterinario de la Academia de Aplicación de Caballería. Certifica la satisfacción obtenida en el uso del producto en los casos recomendados, e incluso en otros como “hidropesías articulares, agrión crónico, artritis rebelde”. Valladolid, 14 de marzo de 1888.

 

CALDEVILLA, Teodoro: Veterinario de reemplazo en León, antes profesor del regimiento Dragones de Numancia, 11º de Caballería, y en el 1º cuerpo de ejército de Artillería. Ha usado con éxito el Tópico “en infinidad de casos” y en todo tipo de dolencias, incluso en un galgo de un vecino de Tudela (Navarra) que padecía el baile de San Vito. León, 4 de febrero de 1888.

 

CARRERA, Gregorio: Veterinario, comunica “resultados inmejorables en dos casos graves de cojeras crónicas”. Palencia, 27 de diciembre de 1871.

 

ELOLA CAJAL, Alejandro: Profesor Veterinario del 2º regimiento Divisionario. Tras 30 años de ejercicio profesional, rechaza el mercantilismo farmacéutico y “hago poco o ningún caso de esos mil agentes específicos que la moda ultrapirenáica ha introducido en nuestras costumbres, exhibiendo pomposos anuncios, agentes terapéuticos para curar hasta lo humanamente imposible. Entiendo que el mejor de los específicos es el conocimiento preciso del arsenal farmacológico con su riqueza de agentes modificables en cada caso clínico por el ojo experto del profesor”. Sin embargo el Tópico Fuentes responde perfectamente las dos acciones fundamentales de la medicación irritante: inflamación y sudación. Zaragoza, 14 de febrero de 1888.

 

FRAILE LUIS, Rosendo: Veterinario que aporta información del buen uso del Tópico durante los treinta años de práctica veterinaria de su padre, citando algunos casos significativos. Por su parte la aplicación realizada a un cerdo afectado de un tumor flegmoso en el cuello. Fuentes de Valdepero, 8 de octubre de 1873.

 

GALIANA, P.  E HIJO: Ganaderos. Cuentan que ante la cojera de una buena mula de su propiedad fracasaron cuantos intentos de curarla hicieron los veterinarios hasta que, por propia iniciativa, ensayaron con ella el famoso Tópico, desapareciendo la cojera a los 3 días. Manzanares, 17 de enero de 1894.

 

GUIJARRO, Manuel: Farmacéutico que comenta los éxitos obtenidos con el Tópico por el veterinario del pueblo Juan Sánchez en el tratamiento de tres caballerías mayores, por lo que le han encargado más de 20 botes. Alosno (Huelva), 15 de julio de 1872.

 

GUTIÉRREZ, Casiano F.: Veterinario que ha usado con éxito el medicamento de Fuentes en dolencias de los equinos, y en una curiosa que afectaba al ganado lanar con inflamación de las mamas, efecto de mordeduras de comadreja, y que acababan en gangrena y muerte hasta que aplicó el Tópico. 15 de enero de 1877, no indica lugar.

 

LLORENTE GARCÉS, Ricardo; RÍU Y COLLADO, Claudio; PACHECO Y DURÁN, Domingo: Primero y segundos profesores Veterinarios respectivamente del regimiento Lanceros de Farnesio, 5ª de Caballería. Certifican el buen resultado obtenido en el uso del Tópico cuando se precisa una revulsión, sustituyendo con ventaja el uso del fuego que deja marca que hace desmerecer el valor del animal. Palencia, 2 de abril de 1888.

 

LUQUE Y LEBRÓN, Francisco Pío: Profesor veterinario de 1ª clase, subdelegado de Veterinaria del partido, vocal de la Junta provincial de agricultura, industria y comercio. Cita “entre otros muchos casos de curación los cuatro obtenidos últimamente”. Palencia, no indica fecha.

 

MAESTRE Y CARRERO, Raimundo; MARINA Y MANZANO, Claudio; BRATES Y FELIPE, Alejo: Profesores veterinarios del cuerpo de Veterinaria militar que constituyen la Junta consultiva del Regimiento de caballería de Albuera, 4º de Cazadores. Certifican el uso del Tópico en doce observaciones, indicando en cada una el nombre del caballo, su dolencia y el resultado obtenido, aunque lo han empleado con éxito en muchas ocasiones más. Burgos, 6 de febrero de 1873. Acompaña certificación del Comandante en Jefe del Detall del regimiento.

 

MARTÍN FERNÁNDEZ, Narciso: Profesor de Veterinaria. Ha usado mucho tiempo con éxito el producto en las indicaciones que marca el prospecto. Tudela de Duero, 6 de octubre de 1872.

 

PÉREZ, Zacarías: Veterinario. Reseña cinco casos con indicación en cada uno de los propietarios de los animales, que firman además el escrito como garantía de las curaciones obtenidas desde agosto de 1869. Autilla del Pino, 2 de agosto de 1871.

 

RÍU, Domingo; ROIG, José: 1º y 21 profesores veterinarios del regimiento Cazadores de Almansa, 13ª de Caballería. Certifican la merecida fama del Tópico del difunto Dr. Natalio Fuentes “por sus múltiples usos, constantes y eficaces resultados”, incluso en casos de oftalmía aguda. Salamanca, 12 de febrero de 1888.

 

SALOMÓN, Mariano: Veterinario. Habla de buenos resultados en general. Grijota, 28 de mayo de 1869.

 

TORIBIO, Bernardino: Profesor Albéitar que ha usado con éxito el Tópico desde hace dos años, describiendo tres casos significativos. Baltanás, 6 de junio de 1872.

 

Son en total 18 cartas o certificaciones que firman 24 corresponsales que, por profesiones, agrupamos de la forma siguiente:

 

-          Veterinarios:

o   Militares: 12

o   Civiles: 7

-          Profesores Escuela de Equitación: 1

-          Albéitares: 1

-          Farmacéuticos: 1

-          Ganaderos: 2

 

En cuanto a los lugares desde donde escriben las 18 cartas, tenemos por provincias Palencia (7), Valladolid (4), y con un único corresponsal las de Burgos, Huelva, León, Salamanca y Zaragoza. De una misiva no se indica procedencia. Vemos la mayor presencia de opiniones que llegan de Palencia y provincias limítrofes del viejo reino leonés.

Además de estos profesores cuyas cartas se reproducen total o parcialmente a lo largo del folleto, se citan otras personas como el farmacéutico Eulogio Alonso Ojea y Boyer Michel, pues ambos ofrecen también al mercado de la farmacia veterinaria productos muy similares al Tópico de Fuentes. Son los siguientes con la indicación entre paréntesis del número de veces que son citados: Felipe Aguado (1), Eulogio Alonso Ojea (3), Anderson (1), Boyer Michel (9), Cabaret (2), Geneau (1) y Mazzucheti (1).

 

Red comercial de distribución

La parte final del folleto está dedicada a informar de los puntos de venta del Tópico Fuentes en toda España. Se trata de una relación de las localidades donde puede adquirirse el producto ordenadas alfabéticamente, indicando en cada una el lugar, generalmente la botica, con el nombre del profesor correspondiente.

Se citan en total 294 localidades españolas y 493 distribuidores, pues no es raro que en las principales capitales haya más de un establecimiento vendedor. Suponemos nosotros que todos ellos disponían habitualmente del Tópico de Fuentes. No hay duda que el medicamento disponía de una extensa red de distribución por toda España, como se aprecia en el reparto de estas 294 localidades por regiones:

 

-          Galicia: 7

-          Asturias: 3

-          Cantabria: 7

-          País Vasco: 8

-          Navarra: 6

-          La Rioja: 7

-          Aragón: 17

-          Cataluña: 12

-          León: 51

-          Castilla la Vieja: 25

-          Castilla la Mancha: 33

-          Valencia: 21

-          Murcia: 9

-          Andalucía: 63

-          Extremadura: 15

-          Baleares: 1

-          Extranjero: 1 (La Habana, Cuba)

 

Como se indica en muchos casos el tipo de establecimiento, queremos aprovechar para conocer la forma en que por entonces habitualmente se distribuían este tipo de medicamentos veterinarios, que siempre ha dado lugar a polémicas sobre la conveniencia de hacerlo a través de oficinas de farmacia, de veterinarios clínicos o directamente de agrupaciones ganaderos.

En este recuento debemos reconocer que hay casos en que no se concreta el tipo de distribuidor, pero que sabemos muy bien que corresponden a oficinas de farmacia bien acreditadas. Este error es más evidente en ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Santander, donde tal ver por olvido apenas se citan establecimientos farmacéuticos, lo que hace que se deba corregir al alza esta cifra. También que en unos pocos casos se hablar de “botica y droguería”, en cuyo caso lo contabilizamos sólo como farmacia.

Llama asimismo la atención el caso de pequeñas localidades en las que las dos o tres boticas que existen, todas ellas distribuyen el Tópico Fuentes, en lo que sin duda influye la competencia profesional por tener bien surtida la farmacia ante las posibles demandas del producto. En cualquier caso, la distribución por profesiones de estos 493 establecimientos que venden el Tópico queda como sigue:

 

-          Boticas y boticas-droguería: 298 (60’44%), ya hemos dicho que posiblemente sean algunas más

-          Droguerías: 43 (8’72%)

-          Sin especificar el tipo de establecimiento: 152 (30’83%), posiblemente correspondan a profesores veterinarios y ganaderos, si bien en esta cifra vayan bastantes farmacias no citadas por error

 

Hay una Advertencia al final de la relación en la que Isidoro de Fuentes solicita a “Farmacéuticos y Drogueros que por olvido hayan dejado de ser incluidos en la lista precedente” lo avisen para incluirlos “en la decimatercia edición que ha de publicarse en breve”. Quede constancia de la insistencia del inventor en el número de ediciones del folleto.

Tras la muerte de sus creadores, el Tópico siguió preparándose y dispensándose, así en 1926 aparecía publicidad del mismo en la “Revista de Veterinaria”. Todavía siguió funcionando la empresa Natalio de Fuentes, S.A. hasta su disolución el pasado 30 de abril de 2010, dedicada al comercio de productos de droguería, perfumería, higiene y belleza, con sede en la calle Sevilla de la ciudad de Palencia.

 

Otros medicamentos inventados por los Fuentes

Las dos cubiertas posteriores del folleto son aprovechadas para hacer publicidad de otros medicamentos inventados y distribuidos en exclusiva por la farmacia Fuentes de Palencia. Se trata siempre de específicos cuya composición se mantiene en secreto, lo mismo que sus posibles efectos adversos. Como no tenemos más noticias sobre estos productos que estas referencias, las repasaremos brevemente.

 

“PASTILLAS BALSÁMICO-PECTORALES DE FUENTES”: Creadas 29 años atrás para resolver un catarro rebelde con tos pertinaz de cierto médico amigo de Natalio de Fuentes que, ante el buen resultado conseguido, comenzó a recomendarlas a sus pacientes. Las pastillas se preparaban “combinando varias sustancias”, muy útiles en casos de tos rebelde que puede derivar en tisis. De venta en la farmacia del inventor al precio de 20 reales, pudiendo remitirse a cualquier lugar abonando anticipadamente otros 20 reales de franqueo.

 

“LA PUCHERA DE CAMPOS”: Eficacísima en fiebres intermitentes y en las tercianas y cuartanas más resistentes. Además de cortar la fiebre da “fuerza al estómago, excitando el apetito, y evita la formación de infartos en las vísceras abdominales, destruyéndoles si existen”. Se expendía “en tarros de porcelana, para evitar sea confundida con otras de idéntico nombre”, e iba acompañada de prospecto con comunicaciones de facultativos y particulares que la habían usado con éxito. Se vendía en la farmacia de los preparadores a 30 reales.

 

Señalar que la denominación sin duda es copia del famoso preparado de este nombre, la Puchera de Riaza, electuario febrífugo preparado en el siglo XIX únicamente por el farmacéutico de Riaza (Segovia) Frutos Sanz y Agudo, llamado así porque el continente, un puchero cerrado con pergamino y atado con bramante encerado y lacrado con el sello de la farmacia, acabó dando nombre al contenido. Su virtud contra las fiebres era que llevaba quina, el febrífugo por excelencia. Se vendía a 26 reales y 16 maravedíes, y quebró el negocio cuando los arrieros que realizaban su venta ambulante la adulteraban para conseguir más ganancias. Si Frutos Sanz daba a su puchera el nombre del pueblo donde ejercía, Natalio de Fuentes le dio a la suya el de la comarca natural palentina de la Tierra de Campos. Siendo ambas pucheras febrífugas, en la composición de las dos debía ser ingrediente fundamental la quina.

 

“TABLETAS ANTIGASTRÁLGICAS DE FUENTES”: Desde 1853 venía padeciendo el propio Natalio de Fuentes fuertes dolores gástricos, como consecuencia de una indigestión, ante la que resultaban poco activos cuantos remedios se había aplicado. Durante trece años ensayó una serie de productos que le permitieron observar que algunos de ellos eran parcialmente eficaces, a partir de los cuales creará estas Tabletas antigastrálgicas, que dieron luego muy buen resultado y que se vendían a 20 reales la caja o se enviaban por correo anticipando otros 20 reales por los portes.

 

 

“GRAJEAS ANTICLORÓTICAS DE FUENTES, AL MALATO DE HIERRO”: Utilísima para combatir “la clorosis u opilación, la cloroanemia y todas las afecciones que reconocen como causa el empobrecimiento de la sangre” o falta de hierro. Por eso con el uso de sus grajeas de malato de hierro se “restablece el color, da tono al estómago, excita el apetito, hace desaparecer el cansancio, dolor de cabeza, las palpitaciones del corazón, y en suma cuantos síntomas acompañan a la clorosis”. Se venían a 16 reales la caja, más otros 10 si había que enviarlas por correo.

 

Noticia del inventor y del preparador del Tópico

El inventor del Tópico de Fuentes ya se ha dicho que es el farmacéutico Natalio de Fuentes Aspurz, de quien no tenemos otras noticias que las que se extraen del folleto estudiado. Desde su farmacia de Palencia inventó este producto buscando uno parecido a los que ya estaban comercializados en el extranjero, luego a su vez sería imitado por otros autores. Fallecido en 1884, desde 2006 una calle de Palencia lleva el nombre de este singular farmacéutico.

 

 

Retrato del farmacéutico de Palencia inventor y fabricante del Tópico y otros específicos originales

 

Más noticias tenemos de su hijo Isidoro de Fuentes García, gracias a la obra de Rafael Roldán[4]. Nacido en Fuentes de Valdepero en 1850, se graduó de bachiller en Palencia en 1865, pasando a Madrid para licenciarse y doctorarse en Farmacia en 1870 y 1873 respectivamente. Un año después era concejal del ayuntamiento de Palencia, mientras ayudaba a su padre en la elaboración del Tópico Fuentes y de los demás medicamentos de su invención, así como en la edición publicitaria del folleto que estudiamos. Tras el fallecimiento de su padre, heredó la farmacia que reformó e instaló con gran suntuosidad, dotándola del más moderno instrumental de laboratorio

En lo político facilitó la creación en su ciudad del Centro Politécnico de San Isidoro, donde recibieron formación numerosos jóvenes. En lo farmacéutico concurrió con sus medicamentos a diversos certámenes siendo premiado en dos exposiciones con sendas medallas, que son sin duda las que se reproducen en la cubierta del folleto publicitario que comentamos. Fue también perito químico de la Audiencia, subdelegado de Farmacia, vocal de las Juntas municipales y provinciales de Sanidad, Beneficencia e Instrucción Pública.

 

 

Acto de constitución del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Palencia, con la presencia en el centro de la mesa de Isidoro de Fuentes García como nuevo presidente del mismo

 

Con motivo del Real Decreto de 12 de abril de 1.898 que dispone la creación de los Colegios de Médicos y Farmacéuticos, se constituye el Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Provincia de Palencia el 29 de mayo de 1.898, en el despacho del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia, hecho que se publica en el “Boletín Oficial de la Provincia de Palencia” el 1 de junio. Por designación del Excmo. Sr. Gobernador Civil, la primera Junta Directiva de este Colegio, fue presidida por Isidoro de Fuentes García, quien revalido el nombramiento tras los correspondientes comicios electorales celebrados los días 27, 28, 29 y 30 de septiembre de 1.898.

Aparte de todas estas actividades profesionales, ejerció también otras de carácter financiero, pues fue vocal del Consejo de Administración del Banco de España, y desempeñó interinamente la dirección de la sucursal de Palencia.

Asimismo se distinguió en el terreno periodístico, pues fue fundador, propietario y director de “La Semana Palentina”, cuya publicación duró varios años hasta conseguir con su propaganda que se creara en la ciudad un periódico diario, cesando solo entonces su semanario. Igualmente fue corresponsal de “El Imparcial” de Madrid.

Como vemos por la esquela que reproducimos a continuación, falleció en Palencia en 1920.

 

 

Esquela aparecida en el diario “ABC” de Madrid del día 3 de octubre de 1920 anunciando la muerte de Isidoro de Fuentes

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[1] FRANCÉS CASAUPÉ, M.C.: Museo de la Farmacia Hispana Colección de Medicamentos. Consejo Social de la Universidad Complutense de Madrid. Consulta 9 de enero de 2010. http://facaf.org.ar/main/revista/numeros/n19/coleccion%20de%20medicamentos.htm

[2] JORDI I GONZÁLEZ, R. (1990): Una aportació sobre la penetració del Marketing americá: la “Panacea Swaim”. Circular Farmacéutica, 14, 147-160. Barcelona; JORDI I GONZÁLEZ, R. (1996): Un fullet propagandistic i una hipotesi per a un millor coneiximent de la difusió de medicaments secrets i fantasiosos. Gimbernat, 25, 131-139. Barcelona

[3] En terapéutica se llama fomento a una preparación tópica, caliente y líquida, en la que el producto a aplicar impregna una gasa protectora. Si el líquido es oleoso se confunden con los linimentos. Su efecto depende de la temperatura del líquido y de los productos que lleva en disolución. Los fomentos suelen buscar efectos resolutivos y, menos frecuentemente, analgésicos.

[4] ROLDÁN GUERRERO, R. (1975): Diccionario biográfico y bibliográfico de autores farmacéuticos españoles, 2, 296-297. Madrid

José María de Jaime Lorén

Farmacéutico Titular Farmacia de Jaime

Universidad CEU Cardenal Herrera (Valencia)

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