Érase una vez una jeringuilla.

Érase una vez una jeringuilla.

Qué extraño título para un post estaréis pensando. Sí, la verdad que parece el comienzo de un cuento de Hans Christian Andersen. Nada más lejos de nuestro propósito. Es para introduciros de una forma divertida en el tema que nos concierne, que es muy importante. ¿Cómo debemos actuar si nos damos cuenta que hemos dado una dosis superior de fármaco a nuestro hijo, padre, cónyuge…? ¿Tenemos claro el protocolo?

Vayamos desde el principio. Todo comenzó hace unos días. En nuestra oficina de farmacia, en Méndez Núñez 15 de Valencia, entró un cliente con un bebé en el carrito y le comentó al auxiliar que le había suministrado a su nieto, aquí presente, “hasta aquí de la jeringa” del medicamento X y no sabía si era correcto. El pobre hombre tenía la mosca tras la oreja de que le había dado más dosis de la que tocaba. Y efectivamente, una vez analizada la pauta prescrita por el pediatra, determinamos que era más del doble de lo que le correspondía.

El cliente no había adquirido el fármaco en nuestra farmacia. No obstante, no nos cabe duda de que donde lo hubiera sacado, le dispensaron con total precisión y le explicaron con garantías la posología. Por ahí no venía el error. Sin duda. El problema era que señor había confundido los miligramos con los mililitros de la jeringuilla dosificadora. Él mismo nos lo confirmó. Algo en lo que es fácil de equivocarse, sobre todo en personas sin experiencia en estas lides. Gracias a Dios todo quedó en una anécdota y el bebé está perfectamente.

A raíz de este suceso, hemos creído conveniente daros unas normas básicas para saber cómo actuar, por si alguna vez nos pasa a nosotros. Procedamos:

  1. Nunca administraremos ni ingeriremos ningún fármaco si tenemos cualquier duda de la posología. Nunca es nunca. Las oficinas de farmacia, tanto físicas como online, tienen un horario amplio y siempre estamos a su disposición para solventar estas cuestiones. Es nuestro trabajo.
  2. Si nos damos cuenta de que, efectivamente, hemos sobredosificado al paciente, lo primero calma. No hagamos la guerra por nuestra cuenta.
  3. Confirmaremos que el paciente está consciente y aparentemente normal.  Si es así, abriremos el prospecto del producto y allí encontraremos el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología. Llamaremos y contaremos lo ocurrido. Ellos en ese instante se harán cargo de la situación y nos dirán donde acudir o los pasos a seguir desde nuestro domicilio.
  4. Esa es la opción desde casa. Si quieren quedarse más tranquilos y el paciente se puede desplazar, pueden acudir directamente al centro sanitario más próximo: oficina de farmacia, hospital, centro de salud… Allí les ayudarán.
  5. Si estamos en nuestra casa, a nuestro criterio el aspecto es alarmante y la situación potencialmente peligrosa; llamar inmediatamente al 112. Sin dilación.

Ahora ya sabemos un poquito más sobre cómo actuar en situaciones de emergencia por sobredosis de un fármaco. Desde la Farmacia Online De Jaime de Valencia, esperamos les haya resultado interesante este breve post. 

Eva Blasco Julve

Farmacéutica Faramcia de Jaime

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